Después de un largo viaje, de pasar muchos nervios, cansancio, ratos de hambre ya nos hemos instalado y hemos empezado la rutina.
Madrugón, excelente organización y puntualidad nos han acompañado durante el duro día de hoy, pero ha resultado mucho más fácil gracias a la acogida de Tomassino (ecónomo por cortesía, que amor de hombre!), Daniela (la cocinera fan de El Secreto de Puente Viejo), Michele (el italiano inglés), Marina (la secretaria friolera), Julia (la encantadora profesora de inglés), y las profes de taller Ingrid (sonriente y alagadora hacia las chicas) y Patrizia (exigente y con la que van a aprender muchas cosas) sin olvidarnos del salesiano que da paseos por el patio (aún no sabemos su nombre, pero siempre tiene una palabra amable para las espagnolas).
Durante la primera parte del día (8.00 a 13.00 h) hemos estado con las alumnas de primer curso poniendo en práctica todos nuestros conocimientos de tratamientos con parafina y esmaltado de uñas. Han roto el hielo y empezado a compartir técnicas y alguna que otra confidencia entre ellas. La profesora Ingrid ha reconocido a las chicas el buen trabajo y lo perfeccionistas que son.
Después de la comida hemos pasado la tarde con las alumnas de segundo curso (14.00 a 17.00h) observando las técnicas de masaje básico corporal que utilizan, nos hemos quedado sin duda anonadadas de la forma de organización y trabajo en el taller y la autonomía que muestran las chicas italianas. A destacar nos quedamos con como Patrizia consigue transmitirles que sean las mejores en su trabajo.
Para finalizar el día nos hemos conectado a las redes con familia y amigos (os adjuntamos imagen de lo concentradas que estaban). Esta noche llamamos a casa.
Arrivederci

